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Este es un blog compartido por tres chicas; Camila, Mariana y yo, Ana.

Se trata de tres chicas, que conocerán a cuatro hombres, que les cambiarán la vida. Espero les guste!

lunes, 12 de septiembre de 2011

Capítulo 14


Narrado por Camila


Ni bien llegué a mi casa, luego del recital, vi que había una especie de carta tirada en el suelo. Alguien la había arrojado por debajo de la puerta, estaba claro.
"Si te hice mal, por favor, te pido que me perdones", aparecía escrito en cursiva. No tardé en darme cuenta de quién podría ser el remitente, era más que obvio.
Decidí leerla más al otro día, me encontraba demasiado cansada como para analizar aquello que había pasado. Me desmayé en la cama sin más; no pude ni a poner el despertador que ya estaba en un profundo sueño.

A la mañana siguiente fui hasta la facultad, tenía que arreglar papelerío. Fueron de esos trámites que nadie quiere hacer, que llevan mucho tiempo y energía.
Ya eran más de las 11 de la mañana y seguía metida en aquel antiguo edificio. La cabeza me daba vueltas, así que decidí sentarme un momento en algún banco del campus.
Moría de hambre y de sed. Nunca había deseado tanto irme de un lugar. Realmente no me sentía bien.
De repente recordé que tenía en mi bolso unas galletas de arroz. Me salvaron, y yo estaba muy agradecida de eso. Mientras organizaba un poco mis cosas, vi la carta que había encontrado en mi apartamento. No recordaba haberla puesto en ese lugar, pero... en fin, allí la tenía. Me animé a leerla:

"Cami: no te das una idea de lo que lamento lo que pasó en Canterbury. Reconozco que actué de forma indebida, y fue todo mi culpa.
En aquel momento lo que mejor me pareció fue correr hasta el Hotel, para seguir a tu lado. Pero estaba tu novio y la hermana. Quizás no fue un gran plan hablar con él aparte; es más, creo que no entendió lo que le dije.
No quiero que te enfades conmigo por no querer contarte lo de aquella charla, pero haberme ido fue lo más apropiado.
Yo sólo le expliqué que quiero estar contigo. Que no me importa esperarte, soy feliz con verte. Que te quiero conocer. En resumen, no fue más de lo que ya sabes. Nicolás se enojó, sí; pero de alguna forma ahora estoy más tranquilo. De todas formas, no era mi intención que él te gritara. Perdón por eso también.
Espero que te encuentres mejor, es mi mayor deseo.
Pronto nos volveremos a ver, no lo dudes. Espero que ese chico ya no te hable más, sinceramente.
Paul."

Y era él, no me equivocaba.
Lo primero que debía hacer era aclarar mis ideas. ¿Qué pasaría con mi relación con Nico?, ¿realmente quería algo con el bealte?, ¿sería todo eso un mal sueño?
La verdad, sólo me preocupaba poder hablar con mi novio (si aún lo eramos). Necesitabamos una buena conversación.

Terminé con el los papeleos a eso de las dos y cuarto. Mi bronca llegaba a niveles inimaginables, así que corrí sin pensar hacia un café de por ahí. Claramente tenía que despejarme.
Me senté a una mesa del rincón, con mucha luz. Ordené una lagrima y me la bebí en menos de cinco segundos.
Desde ahí podía ver a mucha gente pasar. Las calles estaban vacías en comparación con otros días cuando el tráfico se agita cconsiderablemente. En frente del café había un plaza, muy hermosa, por cierto. Decidí caminar por allí antes de volver a casa.
El sonido de mis zapatos contra el pasto era más que relajante. Cerré lo ojos y traté de no pensar, lo cual era muy difícil. Cuando volví a la realidad me pareció ver a Mariana. "!Qué genial!" me dije a mis adentros. Avancé quince pasos y vi que estaba acompañada. Era un hombre, claro estaba. Intenté acercarme un poco más. Realmente me moría de curiosidad. Empecé a barajar posibilidades en mi cabeza: "no muy alto y con pelo largo hasta el cuello; tal vez sea un amigo que yo no conozco. Lleva camisa y jean, muy común; pero tiene gafas de sol. Se hablan de muy cerca, que extraño... No, no tengo idea"
Este muchacho giró el cuerpo un poco hacía donde yo me encontraba. Lo vi y no tuve dudas. Era Ringo. Me quedé perpleja. Según se decía, el baterista estaba de novio, y estaba casi segura de que dentro de unos contraerían matrimonio.
Me escondí detrás de unos arbustos para poder enterarme de más.



Continúa Mariana

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